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    De las Armas de Zenigrith

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    Grake
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    De las Armas de Zenigrith

    Mensaje por Grake el Dom Dic 22, 2013 7:46 pm

    De las armas que forjó Zenigrith, se tomo registro de cinco;

    KuruHeigneth (Chokuto) "Grito Olvidado"
    Ignigihz (Tachi ) "Quita Vidas"
    Drohurinah (Chokuto) "Impacto del atardecer"
    Ikramistril (Naginata) "Brazo Inmortal"
    Vorsheliz (Katana) "Aullido de Luz"

    Durante su largo periodo recorriendo el continente, forjó cerca de trescientas armas compuestas de diversos metales, utilizando las técnicas mas refinadas que tuvo a su alcance. El conocimiento de los metales, aprendido durante su juventud con los enanos, le facilitó sus grandes trabajos y lo convirtió en un forjador renombrado. Era convocado por muchos reinos como consultor, pero a pocos llamados respondía. De las muchas armas que forjo, solo a cinco volvió a ver y lo hizo al final de sus días de forjador, cuando se hizo consciente de que estaba por morir, fue entonces que decidió transferir los conocimientos de sus antepasados samurais a los portadores de sus creaciones.

    El proceso de creación de cada arma, venia acompañado de un evento singular. Zenigrith no era un samurai ordinario, ni tampoco el mejor de los artesanos del metal, pero si tenia un linaje antiguo y era tan antiguo que podía rastrearse hasta al período en que los primeros Padre Reyes fueran designados. Aunque su sangre no fue bendecida, su linaje prolifero. Fue a fines de las primeras guerras en los límites de Scatolonia, cuando el padre de Zenigrith le entrego el título perdido de los samurais. Su padre había guardado toda la parafernalia de aquellos guerreros que lucharon contra las huestes de Scatolonia. No había sobrevivido ni un solo samurai, pero pudo guarecer las cosas en un viejo almacén de sus ancestros, y aunque no tenía el conocimiento para usar o siquiera entender todo aquello, lo conservó el tiempo suficiente, hasta que su linaje fue restaurado.
    Zenigrith solo tenia diecinueve años cuando su padre le mostró la habitación con las armas y los pliegos con cientos de figuras en pleno combate marcial. El quedó fascinado y durante tres años estudio cada objeto, hasta que agotó los recursos didácticos de aquella habitación. Se vio en la obligación de abandonar su casa para emprender una búsqueda de técnicas nuevas y, al mismo tiempo, una búsqueda de otros como el. Sus primeros deseos fueron los de restaurar la antigua élite de samurais, pero al llegar a la primer ciudad fue capaz de comprender cuanto honor había en las escaramuzas y en los asesinatos fuera de la taberna. Se mantuvo al margen hasta que la situación se lo impidió y se marcho de los limites de Scatolonia. Viajo al sur, mas allá de los Fiordos Trasgos y encontró un antiguo pasadizo enano hacia los túneles intra-montañosos.
    Una tribu de mil enanos oscuros (dewghar) lo acogió y le brindo asilo durante seis años. Ellos estaban fascinados con el maravilloso mestizo del exterior, y su velocidad de aprendizaje que, superaba por lejos a sus primos de las Montañas Superiores. Zenigrith absorbió de los enanos mucho conocimiento sobre minerales, metales y piedras con filo, pero de aquello solo uso una parte. Todos sus demás logros fueron producto de su obsesión y dedicación.
    Cuando se marcho de los Fiordos Trasgos, los enanos, dueños de esa tierra ahora apropiada, no tenían grandes obsequios para darle a su gran amigo, pero hicieron un esfuerzo y forjaron (en una noche) un mazo de blinikt hecho según el estilo de forja de Zenigrith. Este poderoso obequio lo dejo sin palabras para agradecer y prometió que algún día retornaría el mazo, pero el jefe del clan enano le prohibió que cumpla esa promesa, sí antes no cumplía otra. Fue entonces que le pidieron que forjara armas con ese mazo y que pusiera en ellas el mismo espíritu obsesivo que lo impulso a aprender sus artes en tan poco tiempo. También le dijeron que la cantidad de armas que forjaría seria decidida por el mazo, puesto que cuando ya no puedan forjarse mas, este se partiría en mil fragmentos y en ese momento sabría que era debería traerlo a casa.
    Zenigrith aceptó todo esto de buen grado y saludo al jefe del Clan (un tal Regherthan), luego hizo una reverencia y se marcho de aquel reino intra-montañoso. Los enanos nunca olvidaron su nombre y recordaron su promesa el día que el mazo de blinikt volvió a ellos.


    Zenigrith a los 35 años.

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