AbbaddoN Chronicles

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    Crónica de Shifu

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    Grake
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    Mensajes : 13
    Fecha de inscripción : 18/12/2013
    Localización : Nueva Carambula

    Crónica de Shifu

    Mensaje por Grake el Sáb Jun 10, 2017 6:56 pm

    Dos figuras cruzaban el llamado Bosque Indómito en las cercanías de Nordmar. La falta de caminos y los intrincados encinares convertían este sotobosque en tarea harto difícil para quien no esté experimentado. Una de las dos figuras se encaramó delante y desenvaino un machete dorado. El arma cortó el aire frio al salir de la vaina y todas las criaturas del bosque oyeron el chirrido del metal, qué no tardó en comenzar a desmalezar arbustos y todo tipo de hiedra a su paso. Los movimientos certeros de la figura revelaban un diestro conocimiento del arma que empuñaba. Cuando hubo cortado lo suficiente para seguir avanzando, se volteó para hablarle a la otra figura que aguardaba detrás. El bosque estaba silencioso pero aun así el portador del sable se tuvo que quitar la capucha, al tiempo que dirigió palabras suaves y dulces a la figura que tenía detrás;
    - Folkrem bendito, nunca había visto que la enredadera vuelva a crecer con tanta velocidad -hizo una pausa y enarboló su dorado machete qué el haz de luz grisáceo de la luna bañó rápidamente-, y podría jurarte que ni los brazos de aquél troll rojo se asemejan a la regeneración de este bosque.
    - Esposo mío, tardaría horas en explicarte nuestra delicada situación -la mujer habló en tono cordial mientras mecía un bulto entre sus brazos-, pero quedé muy agotada por las protecciones que tuve que prepararnos.
    El hombre dedicó unos segundos a estudiar a su esposa, otrora una poderosa hechicera, siendo ahora una renegada de la orden. Un evento inesperado los llevó a este terrible páramo, pero también fueron empujados por la esperanza. Una mujer amiga de su esposa le había advertido, un mes atrás, que los Magos de la Luna Gris habían detectado un sortilegio prohibido en su ciudad. Filena, su esposa, agradeció el aviso a su amiga y rápidamente instó a su esposo, Dravok, a que partieran rumbo a Finisterrax. Este viaje había comenzado hacía dos meses y aún estaba lejos de terminar.
    Filena había realizado un hechizo peligroso, para ella y para el futuro de la orden y aunque sus superiores (magos y archimagos) no conocían el sortilegio, pudieron sentir la influencia de la luna gris luego de que el hechizo estuvo finalizado. La magia de estos supremos hechiceros no había mermado y sin embargo los que estaban mejor preparados, supieron detectar qué parte de la energía de la luna gris había descendido a AbbaddoN. Dravok y Filena se cruzaron con seis magos grises en los últimos dos meses. A cinco de ellos lograron vencerlos, pero la última semana tuvieron que desviarse a Nordmar dado que Filena sentía la presencia del mago gris muy cerca.
    Dravok era ahora padre, esposo, y ex-hombre de mar. Todas sus experiencias seguían vivas en él por lo que todo esto no era más que una compleja empresa que tardaría años en cumplirse y la recompensa tardaría el doble de años en cobrarse. Le lastimaba no poder volver a ver a su hijo, no poder verlo crecer, ni poder enseñarle las pautas del mar, como tampoco podría enseñarle a navegar con los ojos por las estrellas (como el padre de Dravok le enseño alguna vez). El no comprendía el tipo de hechizo que había realizado su esposa, pero confiaba en ella y sabía que Filena también velaba por la seguridad de su retoño, más que por sí misma.
    Atravesaron el bosque en dirección noreste y cuando terminaron de cruzar llegaron al pie del cerro Orumis. Dravok resopló al ver la montaña de dos mil metros plantada frente a él. Sacudió la cabeza alejando ideas funestas y miró a su esposa:
    - ¿Estás segura de esto?
    Filena tardó en responder. Unos segundos se pasó estudiando el suelo, otros llevando su vista hasta lo alto del cerro, y los últimos segundos que le quedaron antes de tomar la decisión, los dedico al hijo que llevaba en brazos. Una mueca se dibujó en parte de su rostro, al tiempo qué apretaba con más fuerza al bebe que sostenía;
    - Los monjes me quitaron muchas cosas -usó esta última pausa para repasar mentalmente todas las cosas sufridas en todas las ordenes de magia a causa de los monjes-, y siento que es tiempo de que me devuelvan el favor. Aquí estará a salvo.
    - Será uno más de ellos.
    La voz de Dravok se quebró y lamento no tener el poder de evitar que su primogénito fuera a parar con gentes tan diferentes. Solo una lagrima tocó el dorado machete y fue suficiente para que Dravok diera los primeros pasos en la ascensión al cerro.
    Ambos subieron los dos mil metros sin dirigirse la palabra. Ninguno podía decir nada que amortizara el frío puñal de tener que abandonar a su único hijo. Filena llegó primero a la cumbre del cerro Orumis. El templo de los monjes se alzaba imperturbable en aquella cima y detrás, otros cuatro cerros de mayor altura qué cubrían las estrellas cercanas al horizonte. El cerro Oromashi era el más alto de esos cuatro y su sombra caía completamente sobre el templo de los monjes. Cuando Dravok llegó a la cumbre quedó embotado por la vista de aquel lugar. Siendo un hombre de mar, nunca había subido a ningún cerro y no se explicaba cómo alguien podría haber creado semejante edificio en una montaña tan alta e inhóspita.
    Filena se acercó al umbral del templo y depositó el bulto en el suelo. Descubrió su mano por fuera de la túnica y dibujo unas runas protectoras sobre el niño. La magia lo envolvió y lo protegió inmediatamente. Dravok observaba la escena sin poder acercarse y cuando Filena volteó encontró a su esposo tumbado bajo la fina capa de nieve, llorando y con la cabeza baja. Rápidamente salvó la distancia que los separaba y con una mano en el mentón de su esposo le levantó el rostro para poder decirle algo a los ojos:
    - Tu maldición no podrá afectarlo -una pausa enterneció la escena-, puedes saludarlo hasta que lo vuelvas a ver.
    Dravok secó rápidamente sus lágrimas, se incorporó y le habló a Filena;
    - No voy a correr el riesgo. Cuando crezca y descubra su linaje encontrará un barco esperándolo en las costas de Nordmar.
    - Pero Crisol del Mar es tuyo -Filena cruzó una rápida mirada con su esposo al tiempo que comprendía los designios.

    Para cuando ambos se habían alejado del templo, la puerta se abrió chirriando en sus goznes. Un hombre vestido con finos harapos, ni aturdido ni entusiasmado, observó el bulto bajo el dintel. Los designios de la luna gris se dibujaron rápidamente en su mente y el monje no tardo en agarrar a la criatura para llevarla dentro del templo.

    Grake
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    Re: Crónica de Shifu

    Mensaje por Grake el Sáb Jun 10, 2017 7:01 pm

    <<<20 años despues...>>>


    "Mucho antes de convertirse en Monje, Shifu tuvo que entrenar al borde del pico mas alto a las cercanías del templo. En el silencio y la quietud de la noche, un debìl filamento de la luna gris se asomó en el cielo de AbbaddoN. Sifhu contempló el satelite gris, Folkrem, también lo estudiaba. La esencia del vació y el fin de todas las cosas invadió las venas de Shifu, que durante unos minutos trazó figuras marciales en la cumbre del cerro Oromashi.
    Esa noche el monje dibujó su destino en el cielo de AbbaddoN. El satélite lo había elegido para proteger los preciados objetos que la magia gris había liberado. La mente y el cuerpo de Shifu estaban preparados, más su alma se disputaba  cada paso. "

      Fecha y hora actual: Lun Sep 25, 2017 4:56 am